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10 tips para tener una buena postura corporal en la virtualidad

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*Por Cristina Cocconi

En tiempos donde el trabajo remoto se ha extendido y comienza a ser cada día más común, debemos tener en cuenta cómo cuidamos el cuerpo para evitar consecuencias físicas que después vamos a lamentar y que vienen asociadas a las malas posturas y al sedentarismo.

Si bien el poder trasladar nuestra rutina laboral -a los hogares, a los bares o inclusive hacia otros ámbitos, como espacios más abiertos o hasta al aire libre,- tiene muchos aspectos positivos que no viene a cuento a los fines de esta columna, estas nuevas costumbres pueden afectar a nuestro físico y, en consecuencia, a nuestra salud.

Foto de EKATERINA BOLOVTSOVA en Pexels

Por eso, es importante tenerlo en cuenta y tomar cartas en el asunto para llevar a un mejor puerto la adaptación a los nuevos formatos y vínculos que venimos atravesando tanto entre jefes y empleados, o empresas y clientes, como para hacer compras o entretenernos.

En esta dirección, a continuación les comparto 10 consejos rápidos y tips que recomiendo tener presente al manipular dispositivos electrónicos como computadoras, Tablet o celulares, y al administrar la virtualidad de nuestro tiempo laboral y de disfrute:   

  • 1- Si tu trabajo te lleva a permanecer mucho tiempo sentado, trata de que la silla que usas se a la adecuada, lo ideal es que tenga un buen respaldo y la altura debe dejar que tus piernas queden en un ángulo de 90 grados.
  • 2- No te sientes nunca en el borde de la silla,
  • 3- Podes colocar un rollito de toalla por encima de las lumbares para apoyarte en él,
  • 4- Acercá la silla para evitar encorvarte hacia adelante,
  • 5- No acerques tu cara a la pantalla, sacando así la cabeza del eje del cuerpo,
  • 6- Si podes, cada una hora levantate y camina aunque sea unos pocos pasitos,
  • 7- Sumá movimientos de hombro y cuello. Estirá básicamente tu espalda,
  • 8- Si debes movilizar peso, cuidado al tomar y trasladar. Cuando levantás algo del suelo hacelo siempre con las dos manos y cerca del cuerpo y, por supuesto, flexiona las rodillas, al agacharte y mantené la columna recta
  • 9- En la medida que sea posible usá calzado cómodo evitando los tacos altos,
  • 10- Cuidá el sobrepeso y el stress. Hacé deporte, practicá la actividad que más te guste y meditá.

En definitiva, de lo que se trata es de que logremos acompañar de la mejor manera con nuestro cuerpo los distintos procesos de transformación cultural que vamos atravesando. Es común que asimilemos los cambios y nos mentalicemos, aunque tampoco es fácil, pero por lo general nos acostumbramos a pensar que el físico debe responder de manera automática como corriendo una carrera desde atrás.

Es decir, solemos pensar que el cuerpo se adapta y acomoda, pero no siempre es tan sencillo. Para lograr vivir de manera saludable nuestras vidas es oportuno y necesario que podamos alinear mente y cuerpo a nuestras obligaciones y propósitos.

En definitiva, de lo que se trata es de que logremos acompañar de la mejor manera con nuestro cuerpo los distintos procesos de transformación cultural que vamos atravesando. Es común que asimilemos los cambios y nos mentalicemos, aunque tampoco es fácil, pero por lo general nos acostumbramos a pensar que el físico debe responder de manera automática como corriendo una carrera desde atrás.

Así como los cuerpos incorporan el ritmo de la música para bailar, buscando la forma de sintonizar los movimientos con cada tono o pausa, del mismo modo lo corporal debe moverse al pulso de las transformaciones sociales.

En síntesis, si enfrentamos un nuevo ordenamiento de nuestras tareas en tiempos y espacios, debemos alinear también nuestro comportamiento corporal a ellas.

Como suele decirse, el cuerpo es nuestro único envase y no tenemos otro para reemplazarlo. Aprovechemos las ventajas que nos da la tecnología para acortar distancias y hacernos mucho más accesibles un sinnúmero de cosas, pero acoplemos nuestro cuerpo, y preservémoslo, no como obstáculo sino como vehículo de la innovación.

* Cristina Cocconi. Profesora de Educación Física (UNLP). Profesora de Yoga Terapéutico. Yoga Kriya. Instructora de pilates RSC/RMP. Columnista del programa @encasasaludok. Instagram: cristinacocconiestudio.

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El poder de los datos

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En tiempos de Big Data, el análisis de la información se ha transformado en una de las herramientas fundamentales para la toma de decisiones, tanto en ámbitos públicos como privados. En ese contexto, donde el poder transformador de la inteligencia artificial puede convertirse en usina de oportunidades o amenaza de exclusión, la educación cumple un rol fundamental a la hora de resignificar los nuevos desarrollos digitales y determinar cómo interactuamos frente ellos. Hoy, más que nunca, la tecnología está disponible, pero el gran desafío es cómo y para qué vamos a utilizarla.

La tecnología continúa avanzando y cada vez se pueden observar con más claridad los alcances de las transformaciones que provoca en los hábitos culturales y sociales de las personas, tanto en lo que respecta a los modos de acceder a la información y a las industrias culturales como a las formas de intercambios comerciales y de servicios.

En ese contexto, donde la innovación no se detiene, cada una de nuestras acciones alimenta una gran memoria digital que utiliza esa información para anticipar nuevas conductas. El Big Data -o macrodatos- es un término que hace referencia a una cantidad de información tal que supera la capacidad del software convencional para ser capturada, administrada y procesada en un tiempo razonable.

Esta información crece constantemente. Según las estimaciones que pueden encontrarse en la red el límite superior de procesamiento ha ido creciendo a lo largo de los años. Se estima que el mundo almacenó unos 5 zettabytes (1000 millones de terabytes) en 2014, la mitad de todo el “peso” de internet para estos días que ya supera los 10 zettabyte (la dimensión de este volumen si se pone esta información en libros, convirtiendo las imágenes a su equivalente en letras, se podría hacer 4500 pilas de libros que lleguen hasta el sol).

Esa es la energía de la que se alimenta la inteligencia artificial, que se ha convertido en la gran protagonista de la revolución digital dada su capacidad para replicar las cualidades de la inteligencia humana.

Indudablemente, la AI, así conocida por sus siglas en inglés (artificial intelligence), desempeña un papel esencial en nuestra vida cotidiana y tiene un enorme potencial para nuestra sociedad. Sin embargo, su poder transformador trae consigo desafíos importantes, que van desde la generación de nuevas oportunidades en el acceso a la información y mejoras en los procesos de toma de decisiones hasta el riesgo de reproducir desigualdades o exclusiones en las búsquedas de empleo.

Así, la inteligencia artificial es una herramienta que puede resultar sumamente provechosa para solucionar diferentes problemáticas sociales y avanzar en saldar viejas y nuevas demandas, pero al mismo tiempo puede constituirse en una gran amenaza. Hoy, la tecnología está disponible, pero el gran desafío es cómo y para qué vamos a utilizarla.

Foto: Perfil

TECNOLOGÍAS PARA LA IGUALDAD

La reflexión sobre los fines de la tecnología se encuentra cada vez más presente como tema de debate en el ámbito académico. Semanas atrás, la Fundación Foro del Sur organizó la charla “Mujeres en la economía digital” en el marco de “Las Argentinas Trabajamos”, iniciativa de la que participó Renata Ávila, abogada guatemalteca especializada en la intersección de los derechos humanos con la tecnología. 

“Nuestro desafío es cómo superamos la desigualdad en la era de los algoritmos”, profundizó Ávila al ser consultada por el suplemento Educación con motivo de su visita al país. Claro, es que suele decirse que la tecnología es el gran igualador de género porque es neutral. ¿Pero es esto cierto? La incorporación de la tecnología a los procesos productivos trae evidentes consecuencias en los trabajadores en general, ¿pero impacta de igual manera en las mujeres? ¿Qué les espera a las trabajadoras en la era del Big Data y los algoritmos?

“Hay un montón de mecanismos de decisión automatizados, diseñados por gente, pero que actúan independiente de los humanos. Entonces, en lugar de tener personas leyendo curriculum se tiene un sistema que busca por ellos, ahorrando tiempo y dinero, con parámetros que pueden ser, por ejemplo, ‘hombres o mujeres que no tengan hijos’, porque no quiero que falten al trabajo. Eso es ilegal (…). Ya desde la oferta laboral se pueden tener sesgos, podemos pedir a la empresa de sistemas, por ejemplo, que no le muestre nuestros avisos laborales a mujeres ‘pañuelos verdes’. Pero esto se puede dar vuelta. Queremos que la tecnología vuelva a ser nuestra, para defender los avances sociales que tuvimos”, advirtió la especialista. 

Esta idea de apropiación de la tecnología es, sin duda, uno de los grandes desafíos de la educación hoy. Cómo entender el comportamiento humano a través de los datos y cómo usar esos datos de una manera positiva para la sociedad, son parte de las reflexiones que demanda la actualidad.

“Esa es la nueva formación digital que deben tener los chicos y las chicas, no dejemos que los eduquen los gigantes tecnológicos sobre cómo debe ser su percepción de la tecnología. Eso no es suficiente.

La tecnología continúa avanzando y cada vez se pueden observar con más claridad los alcances de las transformaciones que provoca en los hábitos culturales y sociales de las personas, tanto en lo que respecta a los modos de acceder a la información y a las industrias culturales como a las formas de intercambios comerciales y de servicios.

En ese contexto, donde la innovación no se detiene, cada una de nuestras acciones alimenta una gran memoria digital que utiliza esa información para anticipar nuevas conductas. El Big Data -o macrodatos- es un término que hace referencia a una cantidad de información tal que supera la capacidad del software convencional para ser capturada, administrada y procesada en un tiempo razonable.

Esta información crece constantemente. Según las estimaciones que pueden encontrarse en la red el límite superior de procesamiento ha ido creciendo a lo largo de los años. Se estima que el mundo almacenó unos 5 zettabytes (1000 millones de terabytes) en 2014, la mitad de todo el “peso” de internet para estos días que ya supera los 10 zettabyte (la dimensión de este volumen si se pone esta información en libros, convirtiendo las imágenes a su equivalente en letras, se podría hacer 4500 pilas de libros que lleguen hasta el sol). Esa es la energía de la que se alimenta la inteligencia artificial, que se ha convertido en la gran protagonista de la revolución digital dada su capacidad para replicar las cualidades de la inteligencia humana.

Indudablemente, la AI, así conocida por sus siglas en inglés (artificial intelligence), desempeña un papel esencial en nuestra vida cotidiana y tiene un enorme potencial para nuestra sociedad. Sin embargo, su poder transformador trae consigo desafíos importantes, que van desde la generación de nuevas oportunidades en el acceso a la información y mejoras en los procesos de toma de decisiones hasta el riesgo de reproducir desigualdades o exclusiones en las búsquedas de empleo.

Así, la inteligencia artificial es una herramienta que puede resultar sumamente provechosa para solucionar diferentes problemáticas sociales y avanzar en saldar viejas y nuevas demandas, pero al mismo tiempo puede constituirse en una gran amenaza. Hoy, la tecnología está disponible, pero el gran desafío es cómo y para qué vamos a utilizarla.

“Hemos pasado de una década intensa, la del 2000, donde éramos creadores de tecnología, de periodismo ciudadano y de Wikipedia, a ser una década haragana, pasiva y de consumo, moviendo un dedo y alimentando los sistemas de inteligencia artificial”, afirmó Ávila.

EL APORTE DE LAS BÚSQUEDAS

Para acompañar el desarrollo tecnológico y generar una ciudadanía crítica que pueda comprender la instalación de estos fenómenos en nuestra vida cotidiana, la educación superior fue testigo de una serie de reflexiones en torno al vínculo de la inteligencia artificial con la filosofía y la política.

Invitado por la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), el cientista de datos y economista norteamericano Seth Stephens Davidowitz visitó nuestro país recientemente para brindar una serie de charlas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el XIII Congreso en Economía y Gestión ECON 2019.  Sus exposiciones buscaron acercar este reciente campo de estudio a docentes e investigadores de las universidades públicas argentinas.

El economista, que también obtuvo un máster en Filosofía en la Universidad de Stanford, se dedica al análisis crítico de datos. Tras su paso por Google, donde hizo aportes en el desarrollo de Google Trends, se abocó al estudio de la conducta de los usuarios de Google y sus búsquedas, que fueron volcadas en Todo el mundo miente, libro que plantea que, en privado, la gente es mucho más sincera que en sus manifestaciones públicas.

Pero las búsquedas de los usuarios quedan en un registro que las vuelve públicas -en el mejor de los casos, anónimas-, visibles y tentadoras para todo aquel que sepa cómo verlas y para qué usarlas. En efecto, a través de búsquedas de Google se obtienen nuevos conocimientos que permiten medir socialmente cuestiones como el racismo, el aborto, el abuso infantil, la preferencia sexual, la ansiedad, entre muchos otros temas.

En este sentido, Davidowitz explicó que, al combinar encuestas tradicionales con datos de los usuarios en internet, se pueden realizar importantes predicciones sobre el comportamiento humano. Bajo la premisa de que “todos mienten”, el especialista norteamericano sostiene que las personas no suelen ser honestas sobre sus pensamientos y sus acciones, pero en la intimidad de su hogar, computadora en mano, suelen realizar búsquedas que permiten ubicar a Google como una fuente de esa información. Internet se torna así en una herramienta más transparente que las respuestas que se dan en encuestas o grupos focales.

“Hemos detectado, luego de las investigaciones, que la gente suele mentir en la mayoría de sus interacciones pero que, por algún motivo, tiende a ser muy honesta con Google. Tal vez esto tiene que ver con que las personas se sienten cómodas y buscan lo que realmente les interesa, desean y piensan”, explicó el especialista.

Otro punto sobre el que profundizó Davidowitz giró en torno a cómo la sociedad puede apropiarse de estos datos de forma positiva, corriéndose del uso que realizan las corporaciones, para hacer importantes aportes al bien común. Al respecto, puso como ejemplo el tema de la salud y se refirió a una investigación en desarrollo vinculada al cáncer de páncreas, en la que se hizo una pesquisa de las búsquedas en Google de pacientes que sufrían esta enfermedad. Una vez establecidos estos patrones de búsqueda, se sintetizó la información para saber qué síntomas buscaban. Esta información usada correctamente “puede ser sumamente importante para realizar diagnósticos prematuros”, dijo.

Pero también expresó que existe un gran debate y un enorme desafío aún sobre este tema, y enfatizó en que debe crearse todo un aparato de legislaciones claras e instancias gubernamentales que se encarguen de dirigir y controlar el uso de los datos.

“La gente suele mentir en la mayoría de sus interacciones, pero, por algún motivo, tiende a ser muy honesta con Google. Tal vez esto tiene que ver con que las personas se sienten cómodas y buscan lo que realmente les interesa, desean y piensan”. Seth Stephens Davidowitz.

TECNOLOGÍA Y PODER

“La tecnología es política y la tecnología no está aislada de esta disputa por el poder”. Con esta frase, Renata Ávila ilustra de manera taxativa el rol de la tecnología en las sociedades actuales.  Tal como destacamos anteriormente, la especialista guatemalteca plantea también un desafío en relación a pensar el uso de la inteligencia artificial en el marco de una estrategia nacional superior que la contenga.

“No estamos desarrollando la tecnología que la gente necesita y no estamos dando las oportunidades que nuestros sectores necesitan para desarrollarse. Tenemos que desarrollar una estrategia de innovación social digital, una estrategia de inteligencia artificial nacional que debe incluir un capítulo sobre esto, con presupuesto, con medidas específicas y con modelos de cooperación”, expresó.

El trabajo de expertos en la materia, como es el caso de las reflexiones de Ávila o Davidowitz, puede leerse en una clave interesante de cara al futuro: la tecnología tiene el potencial de mejorar la vida de todos los habitantes de la tierra, pero debemos buscar la forma de que esta premisa no quede solo en buenas intenciones o, peor aún, se limite a reproducir las desigualdades históricas y preexistentes.

Este es, sin duda, uno de los retos más importantes del presente, y la universidad puede contribuir a comprender los alcances de los avances tecnológicos y realizar la tarea de resignificarlos con el objetivo de lograr que se conviertan en mecanismos de inclusión y no de exclusión, en herramientas que brinden más oportunidades en lugar de generar selección y más desigualdad.

Fuente: Nota publicada en perfil.com

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“El cambio no solo es necesario sino que es posible”

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El licenciado en Ciencias Políticas, consultor y especialista en Economía Circular, Luis Lehmann, autor de “Cómo hacer clic hacia una nueva economía. Una revolución circular con el ser humano en el centro”, recientemente publicado, adelantó algunos puntos clave de su nueva obra y reflexiona sobre los caminos posibles para avanzar en nuevos vínculos entre economía, producción y ambiente, como garantía de desarrollo sostenible.

El libro Cómo hacer clic hacia una nueva economía. Una revolución circular con el ser humano en el centro”, llega en un momento donde la temática que aborda se vuelve de gran actualidad, mientras se  desarrolla la COP 26 en Glasgow, Escocia.  Son tiempos de conversaciones internacionales en busca de los consensos para moderar el peso de la actividad del ser humano respecto del clima, que entre otros impactos está generando tensiones en las cadenas de suministro de bienes, escasez de energía como así también un aumento global de la inflación producto de las anteriores. 

En este contexto, la economía circular representa una herramienta que permite moderar y corregir muchos de esos efectos y la mencionada obra “pretende ser un llamado a activar la consciencia para pasar de la contemplación a la acción, para aprovechar un marco global donde la necesidad y la oportunidad van de la mano”, expresa el autor. 

Si bien la pandemia ha propiciado debates favorables para la implementación de nuevas maneras de producir y consumir, y de vincular ambiente y desarrollo, también plantea que “hay que lograr transformar el estado de preocupación y alarma, que nos marca la nueva agenda, en condiciones de poder y capacidad de hacer. Y para ello, hay que proponer una nueva economía como misión común”, destaca Lehmann en una entrevista brindada a Eco Circular, el sitio español especializado en economía circular, Luis Lehmann anticipó detalles de la obra recientemente publicada por la editorial Caligrama del Grupo Penguin Random House, editado en España y también disponible en papel y digital a través de Amazon.

Licenciado en Ciencia Política y dedicado a la docencia, consultoría y promoción del desarrollo económico sostenible a partir de la economía circular, Lehmann dio un nuevo paso en materia de divulgación con esta segunda obra (su primer libro Economía Circular, el cambio cultural. Editorial Prosa, 2020), donde recoge la experiencia de haber estado vinculado durante más de una década a la gestión pública y el ambiente. 

El cambio posible

“El cambio -continua- no solo es necesario sino que es posible porque tenemos los recursos humanos, materiales, económicos, la tecnología y el conocimiento para implementar nuevas soluciones para resolver los grandes problemas que enfrentamos como humanidad”

“EL LIBRO PRETENDE SER UN LLAMADO A ACTIVAR LA CONSCIENCIA PARA PASAR A LA ACCIÓN, PARA APROVECHAR UN MARCO GLOBAL DONDE LA NECESIDAD Y LA OPORTUNIDAD VAN DE LA MANO”

lUIS LEHMANN

Para dar cuenta de ello, la obra realiza un recorrido por el contexto internacional pre, durante y pospandemia, de geopolítica y diplomacia ambiental, y pone especial foco en la articulación entre el papel del ciudadano, de las empresas y de los Estados, todo matizado con citas y referencias de autores de actualidad, filósofos, economistas, periodistas, entre otros. “Si crees que cambiar es posible, a través de acciones que impliquen un desarrollo económico competitivo y eficiente, que generen beneficios, que apuesten por la innovación, a la vez que eviten el cambio climático, promuevan la generación de nuevos empleos verdes y procuren una transición justa, este será un libro que te impulsará a la acción”, invita Lehmann.

Pasar a la acción 

Vale destacar, que la economía circular se ha abierto camino en los últimos años, entre otras cosas porque demostró que se puede implantar un desarrollo económico sostenible dentro de los límites del planeta. Como contraposición al modelo de la economía lineal en decadencia, configura un nuevo modelo de producción y consumo que equilibra las dimensiones económica, social y ambiental, con el ser humano en el centro. Por ello más allá de los cambios necesarios en la economía, fundamenta la necesidad de un nuevo ser humano, al que denomina «Homo circularis», basado en las nuevas generaciones, que debe ser un consumidor comprometido, consciente del impacto sobre el ambiente y que ejerce su ciudadanía a partir de la retroalimentación de “una suerte de «trilogía circular»: una sociedad altruista y colaborativa, empresas responsables y un Estado que debe asumir un papel emprendedor, dinámico e inclusivo”, enfatiza.

Lo desafiante de la obra es que no se queda en el diagnóstico ni en la enumeración de experiencias exitosas sino que propone un camino donde cada uno de los actores de esa tríada, cada actor social tiene una labor por delante para lograr la transformación que la humanidad necesita para vivir mejor.  

¿Seremos mejores?

¿Surgirán nuevas soluciones para viejos dilemas?

¿Superaremos las contradicciones entre desigualdad, desarrollo económico y cuidado del medio ambiente?

¿Esta aceleración nos llevará a una “revolución circular”, la del encuentro de la actividad del ser humano con la naturaleza?,

Estos son algunos de los interrogantes que plantea el libro. “Si creemos que es posible, son necesarias acciones que impliquen un desarrollo económico competitivo y eficiente, que genere beneficios, que apueste a la innovación, a la vez que evite el cambio climático, promueva la generación de nuevos empleos verdes y procure una transición justa”, concluye Lehmann. El desafío está planteado.

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“El guion es un texto vivo que va mutando de acuerdo a la realidad con la que te vas encontrando en cada set”

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Con motivo del estreno de “Maradona. Sueño Bendito”, el programa Tan poco radio de FM Boedo fue el ámbito de una conversación con el guionista Martín Méndez, parte del equipo autoral de la serie del “10”, sobre el oficio de escribir, contar historias y el lugar de los autores en la producción audiovisual. Entrevistado por Leo Cabarcas (Peli Culero), el autor dejó algunas definiciones acerca del rol del guionista, la Generación VHS y la arquitectura del guion como hecho creativo y embrionario del cine y las series.

Esta semana vio la luz la nueva serie de Diego Maradona. “Maradona. Sueño Bendito”El estreno mundial, que se podrá compartir en simultáneo en más de 200 países, nos dio la excelente oportunidad de conocer más de cerca las particularidades y desafíos del oficio de contar historias.

Con motivo de la esperada novedad de las pantallas, y gracias a una charla que se dio en los estudios de la mítica FM Boedo, el guionista Martín Méndez -parte del equipo de autores que llevó adelante la difícil tarea de contar la historia más conocida, la del 10; compartió su experiencia y nos invitó a conocer un poco más acerca de la mágica y creativa labor del guionista. “El guion es un texto vivo, que va mutando de acuerdo a la realidad con la que te vas encontrando en cada set”, anticipa. “Es un plano detallado y el guionista es el arquitecto“, agrega como para abrir la conversación despejando dudas.

Mirá la entrevista completa EN EL CANAL DE PELI CULERO

Lo interesante de charlar con profesionales de estas artes, es que no se puede evitar la emoción y los linkeos permanentes a historias que vimos o leímos. Cuando Méndez menciona su paso por la recordada “Mosca & Smith” , o más cerca en el tiempo “Historia de un Clan”, pasando por “Graduados” o “Vidas Robadas“, a los escuchas se nos van apareciendo imágenes, sensaciones, recuerdos de donde estábamos cuando esas producciones llegaban a la pantalla, y dónde las mirábamos o junto a quién. (Así le pasa a Leo Cabarcas, columnista de cine del citado programa y creador junto a Christian Ruíz de Peli Culero -una comunidad nacida para compartir cine, en todas sus dimensiones quien fue el artífice del encuentro-).

¿Cómo es escribir sobre Diego? Preguntó. “Desafiante”, contestó el guionista, confeso maradoniano, quien tuvo la oportunidad de conjugar dos de sus pasiones, la pelota y el teclado. “Escribir sobre Maradona es laburar sobre hechos reales, que hay que diseccionar para organizar en un relato, con puntos de vista sobre hechos que la gente conoce, pero quiere saber cómo ocurrieron y enterarse trastiendas e intimidades que el registro documental o de noticieros no te da”, enfatiza.

Méndez muestra emoción, método y constancia en un mismo gesto, quizás esto se deba a que es parte “de la generación del VHS”, como el mismo se autodefine, épocas donde comenzaba a ampliarse la oferta para ver películas en el living de tu casa pero donde el catálogo se lo debía armar uno mismo más allá de las recomendaciones del video club.

“Antes del guion no hay nada”, primera conclusión a la que llega la mesa de Tanpoco Radio cuando por un momento quedan en un segundo plano las figuras para darle lugar al guionista, actores centrales en el proceso creativo y constitutivo de la producción audiovisual pero muchas veces invisibilizados cuando las luces se encienden. “El guion o la nada”, “el guion como el inicio de todo”, pensamos y se nos viene a la cabeza la obra de “El ser y la nada”, de Jean Paul Sartre que, desde la filosofía, entendía la nada como aquello que “no es”, y la negación del ser. Y es el hombre el que llena ese vacío o lo completa.

Permitiéndonos la licencia de filosofar un rato, valga la relectura sartreana para redimensionar el lugar que ocupan los autores en la generación de contenidos, cine, series, teatro, en síntesis, todo lo que vemos.

“El guion es un texto vivo que va mutando, de acuerdo a la realidad que te vas encontrando en cada set. Es un plano detallado y el guionista es el arquitecto”.

martÍN MENDEZ

El oficio de contar historias

“En un audiovisual hay tres etapas de escritura. Antes del guion no hay nada. Después, durante el rodaje, donde a veces ocurren cosas y se pueden hacer ajustes, y la última etapa de estructura que se da en el montaje. Puede ocurrir que algo que funcionaba en el papel, no funcione en edición”, explica Méndez quien recordó que de chico solía quedarse tardes enteras viendo películas en el viejo cine Los Ángeles de la porteña calle Corrientes.

Lejos de aquellos años, estamos en un momento donde afloran las plataformas on demand y se diversifican los formatos, donde hay más lugar para contar historias y el rol del autor es clave. “Tengo pasión y vocación por el relato, y me formé como guionista, a lo que le agrego muchas horas de lectura y visionado de todo tipo de material”, define el también guionista de la miniserie “No grites”, que puede verse en la plataforma Cont.ar, y que actualmente trabaja en la remake de “Historia de un clan” para México, en una serie policial para Viacom y Paramount Plus, y espera la nueva serie de “María Marta, el crimen del country”, basada en el caso García Belsunce, que escribió para Warner Media y HBO Max, y que se estrenará en el primer semestre del año que viene.

Pasaron cuarenta minutos donde se habló de una profesión que simboliza la creación como ninguna, que parte de la hoja (o el monitor) en blanco y termina en los dispositivos, la tele o la pantalla grande. Sin dudas suena a poco tiempo para relatar semejante tarea, pero tanto Méndez, como Cabarcas y todo el equipo de Tanpoco lo aprovecharon al máximo para dejarnos con ganas de ir al cine, prender la tele, o poner play en alguna plataforma por un rato (vale agregar también que fue comentario recurrente de los presentes que esta creciente y sana costumbre de consumir historias también nos sirvió de gran apoyo para atravesar todas las complejidades que trajo aparejadas la pandemia).

Y en nuestro caso también nos dio ganas de escribir algunas líneas, para llenar nuestro blanco pero también para rendir un humilde homenaje al maravilloso oficio del guionista, intentando poner en palabras el momento mágico de una charla de radio que nos dejó pensando y con sabor a mucho.

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